Cada día todo cambia

Every day everything changes

Tinta en papel. Dimensiones variables. / Ink on paper. Dimensions variable.

La capacidad de transformación, adaptación y reinvención de ciertas sociedades ante la coyuntura actual despierta interés. Desde una perspectiva local, lo que más llama la atención es la resistencia ciudadana para afrontar la crisis. Cada día todo cambia, aunque a veces se tenga la sensación de que todos los días son domingo. Cada día todo cambia, sin embargo, la pregunta que se repite, incansablemente, es si ese cambio será real y qué rumbo tomará; si es que no lo ha tomado. Por ahora, todo es impreciso.

 

Es difícil comprender –o aceptar– que el mundo al que estábamos habituados ha cambiado. Esto no es un simulacro. El orden establecido, que nos fue impuesto y que costó tanto aprehender, se invierte, se transforma, se desintegra. ¿Cuánto es posible resistir debajo del agua? La sensación de ahogo en incontenible; es como llevar ataduras o cargar un peso encima, ajeno, un peso muerto. Entonces, la grieta: un agujero pronunciado se abre. La caída es inminente, nada es estable en la incertidumbre.


Desde esa incertidumbre, Natalia Revilla se cuestiona qué posibilidad existe de realizar una obra participativa desde el confinamiento. Son dos situaciones, principalmente, las que llaman su atención: por un lado, que a pesar de ser una experiencia que se da de manera aislada y disímil, se percibe colectivamente. Por otro lado, cómo la inmovilización de las últimas semanas ha hecho visible la obsesión de muchas personas por mantenerse ocupadas, en movimiento, persiguiendo un objetivo, en lugar de ampliar su capacidad de estar quietos.

 

Alejada de su taller y pensando en la acción y en el intercambio, Revilla se propuso resolver esta inquietud valiéndose de los elementos que tenía a mano: papel, tinta y pincel. Así, invitó a un grupo diverso de personas a compartir frases o palabras que les resonara durante la cuarentena, con el objetivo de interpretarlas a través del dibujo, como un ejercicio para calmar la mente. El pedido se convirtió en excusa para abrir otros hilos que abarcaban aspectos tanto públicos como privados. El ejercicio de Revilla consistió en recibir estas palabras o frases sin una imagen predeterminada y dejarse llevar por el pulso. La tinta no permite el error, solo se puede transformar la imagen. El resultado es una obra participativa que consta de una serie de dibujos realizados en tinta sobre papel en los cuales, curiosamente, predomina la forma humana.

 

Cada día todo cambia desarma lo preconcebido, expone las grietas y señala que esa belleza que se observa afuera, no es otra que la proyección de uno mismo. Quizá, cuando aprendamos a reconocernos, cuando aprendamos a aceptar nuestra sombra, seremos capaces de abrazarnos.

 

Luisa Fernanda Lindo